Antecedentes

Según datos del informe de 2016 de la Calidad del Aire en Europa de la Agencia Europea de Medio Ambiente, la contaminación atmosférica provocó unas 68.000 muertes prematuras en la UE atribuibles a la exposición de NO2, de las cuales 4.280 fueron en España.

El sector del transporte es el principal contribuyente a las emisiones de NOx, representando el 46% de las emisiones totales en Europa (E-28) en 2014, según datos de este mismo informe.

Las partículas en suspensión y NOx junto al ozono y amoníaco, son los parámetros críticos en el cumplimiento de la legislación de la calidad del aire en ciudades de España y de Europa. Además los NOx dan lugar al “smog fotoquímico”, término que hace referencia a la mezcla compleja que se forma a partir de la interacción de la luz solar con dos de los compuestos principales de los gases de escape de los automóviles, monóxido de nitrógeno e hidrocarburos. Su interacción en presencia de la luz solar da lugar a la formación de nieblas altamente oxidantes que han provocado episodios de contaminación muy graves en el pasado.

Los niveles elevados de NOx además de influir en los niveles de ozono y en la formación de lluvia ácida, pueden perjudicar la salud pública afectando especialmente el sistema respiratorio (Mauzerall y col., 2004).

Algunos estudios epidemiológicos y toxicológicos han encontrado clara conexiones entre niveles de contaminación atmosférica e ingresos en hospitales y número de muertes en pacientes mostrando cómo niveles elevados de contaminación en el aire que respiramos provocan problemas cardio-respiratorios, especialmente en niños, ancianos y gente enferma (Pope y Dockery, 2006).

Entre las medidas, probadas científicamente hasta la fecha, que se desarrollan en las ciudades para disminuir la contaminación se encuentran:

  • Prohibición de circulación de transporte privado en días de elevada contaminación.
  • Implantación de zonas peatonales.
  • Limitar la velocidad de circulación.
  • Promoción e incentivación de medios de transporte alternativos: metro, tranvía, bicicletas, vehículos públicos y privados de hidrógeno, pilas o eléctrico, etc.
  • Empleo de productos fotocatalíticos en elementos constructivos que podrían reducir las concentraciones de contaminantes en el aire de las ciudades.

A pesar de las numerosas líneas de investigación abiertas para el desarrollo y estudio de las características y potencial de los materiales fotocatalíticos, existen importantes incógnitas sobre su comportamiento en condiciones reales que provocan que su implementación no sea la esperada.